Lo que no se vio en el Liverpool 1-0 Leicester

La jornada del ‘Boxing Day’ nos dejaba uno de los grandes partidos en Anfield, donde el Liverpool y el Leicester se batían en duelo con objetivos diferentes: el Liverpool buscaba cortar la mala racha en la que se había metido en los últimos cuatro partidos, en los que no logró ganar ninguno, mientras que el Leicester llegaba líder en solitario a esta jornada de Premier League, confirmando así las buenas sensaciones transmitidas desde principio de curso.
El partido estuvo dominado en todo momento por los ‘reds’, que ayer salieron con su habitual 4-5-1 y con un Origi como única referencia en ataque. Precisamente, el delantero belga se mostró muy activo durante la primera media hora de encuentro, donde le vimos partir siempre desde la banda derecha para romper con mayor facilidad a la zaga ‘foxes’. No obstante, el partido del belga iba a ser interrumpido por una lesión en el minuto 38 de la primera parte y dio entrada a su compatriota, Christian Benteke. A partir de ahí, el Leicester siguió sufriendo y metió a los once jugadores en campo propio para frenar las acometidas del Liverpool y para salir vivo de Anfield. Además, el conjunto dirigido por Jürgen Klopp acabó la primera parte dominando en todos los aspectos del juego: posesión, ocasiones, entradas…
La segunda parte fue una continuación de la primera, aunque esta vez con Benteke ejerciendo una mayor presión en la salida de balón del Leicester y fijando a los centrales visitantes que se vieron continuamente superados por la fortaleza del delantero belga. Es cierto que, con su entrada, el Liverpool no buscó la espalda de los defensas y empleó un juego más directo, perdiendo así un poco el dominio que tenía en el centro del campo. Sin embargo, pasada la hora de partido, llegó el primer y único gol del encuentro: Coutinho metió un pase entre líneas a Firmino para que el mediapunta belga asistiera a Benteke, que se encontraba solo, sin marcaje, y que definió a la perfección para poner el uno a cero en el electrónico de Anfield.
A partir de ahí el Liverpool se replegó, haciendo que el Leicester se recuperara ligeramente del gol y asistiendo a los mejores minutos de los ‘foxes’ en el día de ayer. Ranieri se dio cuenta rápidamente y metió a Ulloa y Dyer por Vardy y Okazaki, que apenas tuvieron ocasiones de gol en el día de ayer. Luego más tarde también quitó a Mahrez y metió a Kramaric, buscando así un mayor dominio en las jugadas a balón parado y en el juego aéreo. En los minutos finales el Leicester pudo igualar, pero en líneas generales el Liverpool mereció ganar y mostró una clara mejoría respecto a los últimos partidos.

Por Emilio @Futbol5continen

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