Dramatismo en picado

Foto via: www.chelseafc.com

Desde que Roman Abramovich tomó la propiedad del club ‘blue’, el prestigio del Chelsea subió paralelamente a la rivalidad que tiene con el Manchester United. Los partidos entre ambas entidades siempre han sido de un altísimo nivel pero que, a día de hoy, sufren distintas realidades que las que tuvieron en el pasado pero similares entre sí.

El Manchester United comenzó el partido con Schweinsteiger al lado de Morgan Schneiderlin y Ander Herrera delante de ellos; Mata por la izquierda; Martial en la banda derecha y en punta Wayne Rooney, que volvía al equipo. En cambio, los de Hiddink probaron algo que Mourinho ya había hecho, precisamente contra Tottenham, al colocar a Hazard como falso ‘nueve’.
Un cero a cero que suena más decepcionante de lo que parece, sobre todo si analizamos el momento de los clubes, nos permite pensar que el partido fue algo descafeinado y aburrido. El encuentro comenzó en un ritmo alto, precisamente porque el Manchester United lo quiso así, Mata estrelló un balón al palo empezando el encuentro y como era de esperarse, el Chelsea trató de recular. La banda izquierda estaba haciendo muy dañada por Martial,  debido a que Ivanovic no estaba haciendo las coberturas de buena manera, por lo que Pedro tuvo que bajar en numerosas ocasiones tras el auxilio serbio.

Mapa de calor de Pedro en el primer tiempo.
Vía Squawka.com


Dentro del trato por adaptarse del Chelsea, los diablos rojos tocaron la puerta en varias ocasiones, desde un disparo del francés que se estrelló en el poste derecho de Courtois, hasta un remate fuera del área por parte de Wayne Rooney. Pero lastimosamente, los dirigidos por Van Gaal no aprovecharon esos instantes y el Chelsea supo contrarrestar las subidas de Martial y los buenos desmarques hacia el frente que estaba realizando Bastian Schweinsteiger.

Ni Herrera se botaba con claridad entre líneas y por ende tuvieron que irse por la vía del juego directo hacia Martial que también fue anulado.

Chelsea basculó de cierta forma frente a los ataques
del United por izquierda


Terminó la primera parte con un Chelsea empujando al United para que éste no le golpeara. Van Gaal le dio tiempo al tiempo y pensó que el gol caería de una que otra forma, que el parado en defensivo de los visitantes era algo pasajero, hasta que el Chelsea comenzó a tener la batuta del encuentro y cambió los papeles. Serían ellos los que comenzaban a ostentar el ritmo alto en los primeros minutos del partido, con más empuje que futbol porque, si nos fijamos en el trámite del encuentro, sus hombres claves estaban siendo unos fantasmas en el campo. Willian, sin tener ese hombre objetivo delante de él, se le vio perdido muchas veces sobre el verde por lo que la creación por el sector de la derecha no era rentable. Hazard, como falso 9, se aburrió de no tirarse a la banda y muchas veces, en afán de concretar dicha acción, rozaba mucho con el brasileño sobre ese lado.
Centros colgados y tiros de media distancia lograba el Chelsea pero no lograba pisar el área, sólo llegaba a 3/4 del terreno.
Durante ese intento, se notó el mal estado físico de los jugadores de Hiddink y comenzaron a caminar en el campo, y poco a poco, se fueron echando para atrás, como si algo les jalara y lo peor de todos es que eran sus compañeros que estaba detrás de ellos. Para la suerte de los de Londres, el Manchester se quedó sin ideas, tanto así que su hombre que le producía más llegada era un joven de 18 años y lateral izquierdo. En ese trato de ir por la gloria, los del holandés descuidaron la zona baja y la confusión de los defensores fue tan peligrosa, que casi les cuesta el primer gol pero Matic estaba ahí para volar el balón.
El ‘script’ del partido, tomó algo de suspenso gracias a una feroz tapada de De Gea sobre un disparo de Pedro y un contra remate de Azpilicueta. El arquero belga tuvo la suya, una diagonal de Martial donde Herrera empujó casi el balón a la red, fue detenido por los reflejos del guardameta visitante. Los últimos diez minutos, fueron muchos lanzamientos y poca creación, la mayor jugada de peligro fue un pase largo a Cameron que condujo hasta línea de fondo y mando un centro que Rooney empalmó de mala forma y la redonda sobre voló la meta.
Un empate que a los dos le sabe mal, que bien, pudieron haberse ido con más que sólo un punto pero que el nivel mostrado, no fue suficiente para conseguir dominar a los porteros. Van Gaal en crisis y Hiddink sin presión, distintas realidades pero un mismo resultado, bajo nivel.

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