Ya no hay excusas, Louis

Louis van Gaal, en rueda de prensa. Foto archivo | via wikipedia.org
Louis van Gaal, en rueda de prensa. Foto archivo | via wikipedia.org
Las derrotas parecen ser una cosa habitual ya en el Manchester United. Y esta vez, Luois van Gaal salía a Old Trafford con una nueva esperanza de que la tónica fuera a su favor ante el Southampton. Los diablos empezaron con un 4-2-3-1, con el joven Jackson por la banda izquierda, Fellaini y Schneiderlin en la contención, Herrera de media punta y en la delantera Wayne Rooney, mientras que los de Ronald Koeman salían con su habitual 5-2-3, con Clasie y Wanyama en el doble pivote, en las bandas Tadic y Mané y arriba Long, que en la segunda parte estuvo acompañado por Charlie Austin, que inició en la banca.
El partido comenzó midiendo fuerzas, nadie se embestía adelante de manera violenta, todo muy pausado. De a poco, los locales mejoraron sus movimientos, sobre todo en la banda derecha con la asociación de Lingard-Herrera y a veces con los cambios que hacía el inglés con Anthony Martial.
Esas jugadas provocaron tener mejores ocasiones y por lo menos inyectarle miedo a los de St. Mary´s. Fuera de ahí, los visitantes se mantenían, por ocasiones, presionando la salida del United para buscar largo, y por ende Fellaini se iba mucho al ataque para bajar balones, aunque en muchas ocasiones esto provocaba que, sin la atención del belga en medio campo, los de Koeman dominarían ese momento la mitad de la cancha. Once partidos sin anotar de local en primeras partes para completar la premisa del ‘Boring United’.
Se juntaban Herrera, Lingard y Martial para provocar el uno contra uno sobre la defensa.
La segunda parte comenzó con la lesión de Darmian, por lo que el Manchester United tuvo que cambiar piezas en el esquema táctico: cambió a Fellaini, pero en jugadas a balón parado, los ‘red devils’ sufrieron en muchas ocasiones, dejando a jugadores del Southampton libres de marca, algo que ya es recurrente en el equipo. En busca a la desesperada por el gol, Louis van Gaal metió a Januzaj en el campo, prescindiendo así de Cameron, para buscar mejor salida de balón. Además, el mal uso de la posesión por la banda izquierda, dio hincapié a situaciones de peligro adversas, haciendo que el United sufriera mucho por esa banda y que le costara trabajo recuperar el balón.
El Southampton creó cinco oportunidades y tres de ellas en banda derecha.
Vía Squawka

Sin subir el ritmo, los locales fueron manejando el partido, aunque con apenas oportunidades de gol y sin profundidad en las jugadas de ataque. Para ello, Ronald Koeman metió a su nuevo fichaje, Charlie Austin para intentar responder con balones largo, centros colgados y un que otro apoyo por parte del nuevo hacia el medio campo. En búsqueda del error local, en un saque de esquina, Austin llegó solo al área para rematar y marcar el único e inesperado gol del partido, teniendo así al Manchester United en el piso junto con sus desatenciones a táctica fija.
La mala marca del United en táctica fija, les costaron
 dos de los tres tiros al arco y un gol.

Finalmente, el partido acabó en victoria para los visitantes de una manera un poco circunstancial pero hay que decir que los diablos rojos no estuvieron ni cerca de dominar el partido por completo, y sobre todo con errores tan puntuales atrás que dieron marcha a un resultado poco favorable que deja sentenciado casi a Louis van Gaal. Un entrenador que promedia 1.37 goles esta temporada como local.

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