La involución de Zlatan Ibrahimovic

A sus 34 años, Zlatan  Ibrahimovic aterriza en Manchester para convivir con la persona más parecida a él: José Mourinho. Por primera vez en la historia del Manchester United habrá dos marcas: la de Zlatan y la de Mou.  No son caminantes, sino corredores, lo importante es el triunfo, no importa cómo se llegue a la victoria. El portugués es la única persona que puede manejar a Ibra como un títere. En su libro, » I am Zlatan», el sueco señala que Mou «era todo un maestro a la hora de manipular el estado de ánimo de los jugadores. Me ponía en las nubes y me hundía». Sin embargo, ya han pasado ocho años desde su último encuentro en Milán. ¿Qué ha cambiado en este último año? Muchas cosas. Sobre Mourinho, el ser por primera vez despedido de un trabado en 16 años como entrenador y en Zlatan, el retirarse de su selección pero sobre todo en tener una involución como jugador. Lo difícil para el nuevo técnico del Manchester United será la convivencia con la involución de Zlatan y la compatibilidad con los otros jugadores que están en una transición de juego, como lo son Anthony Martial y Wayne Rooney.

Presentación oficial de Zlatan Ibrahimovic con el Manchester United


Un paseo por los Campos Elíseos fueron las actuaciones de Zlatan en Ligue 1, una competición menor en comparación a la calidad de Ibra, y sus 50 goles en 51 partidos la temporada pasada, lo confirman. Gracias a la experiencia, el sueco ha tomado una lectura de juego superior a la media del delantero centro y si unimos su calidad, tenemos a un jugador único en el orbe. Ibrahimovic será el Titanic en una laguna. La ocupación de espacios en la zona de media puntas o extremos será abismal y la no ubicación de los medio centros en Premier League será el tornillo en la estructura de Zlatan, por primera vez él no va primero, él espera el movimiento del rival para cubrir ese claro: la muestra más cínica de abuso en el fútbol.

Mapa de calor de Zlatan en la 15/16

Mapa de calor de Zlatan en la 13/14

En la pedagogía, un factor aislado, es la repetición de elementos de carácter accidental. Sin embargo, en el fútbol, puede ser todo menos accidental e Ibrahimovic es el recurso aislado más ajeno al juego, Él solo te puede generar o destruir, pero también compartir; la muestra de enajenación más cordial en el mundo. Y tal parece que se junta el contexto idóneo personal para que los ‘diablos rojos’ e Ibra manejen una relación gratificante para ambos. El sueco no ha ganado una orejona porque no ha querido, un partido de UCL es Kryptonita para ‘Super Zlatan’ y en Old Trafford no se juega los miércoles ni los martes. Los ingredientes están puestos para que el ex jugador del PSG haga su banquete, pero ¿qué podrá impedirlo? Sus compañeros.

Al hablar de que Ibrahimovic era un recurso también para la destrucción, nos dirigíamos a su propio equipo. En ocasiones, ese Titanic en un lago se puede averiar debido a la falta de agua y a la obstrucción de la tierra; el bajo posicionamiento puede perjudicar a su media punta o su extremo, donde pasaremos a la estación llamada: Martial.

El francés de 20 años vive el protagonismo en Inglaterra, es el salvador, en cuestión de goles que la tierra de Sir Alex tanto deseaba, gracias a su conducción y su grandiosa interiorización. Sabemos que la figura del extremo en la Premier League es una figura un tanto alzada; los buenos números que poseen estos sujetos son, en muchas ocasiones, gracias a los espacios que la Liga genera y Martial ha sabido aprovechar ese déficit. El ex jugador del Mónaco ataca muy bien el espacio, su gambeta es espléndida. Siempre pegado a la banda, sabe muy bien qué hacer, sobre todo porque también se implica en la creación de juego, puesto que su centro gravitacional es más bajo que el futbolista inglés promedio, fabrica mayores opciones en menos espacios, lo cual lo hace más eficaz en ese aspecto. La falta de presencia en esa zona, le ayuda a Martial para convertir esos huecos en goles, como lo es en gol frente a Liverpool. ¿Chocará con los movimientos de Ibra?


Con la primera incógnita en el plano, pasemos a la segunda: Wayne Rooney. El mejor futbolista inglés, o al menos, el más productivo en los últimos diez años, pisa una zona a la que no está acostumbrado pero que de igual forma logra generar urticarias en los rivales con sus grandes aperturas y su interpretación de juego. Sabemos que el instinto de Wayne es la portencia, entonces, al momento de ir hacia adelante, el jugador origina tráfico en el espacio, por lo que la posesión de la misma se pierde, es decir, sobra en ese estrecho y falta en otra. Con Van Gaal sació esa sed de buena manera, limitándose en atacar la frontal, pero, ¿podrá en la etapa con Mourinhho? El juego de posesión de Van Gaal, contrasta mucho con el de Mourinho, el cual es el contragolpe. Un maestro en transición, como es Ferguson, usó de media punta y de extremo a Rooney y explotó sus cualidades mediante eso, el aprovechamiento del espacio delantero y que el ex Everton hundiera las esperanzas del contrario aniquilando ese intervalo, tanto en el tiempo con el mismo terreno, haciéndolo todo más eficaz. Con el holandés como técnico, la mejor arma era Rooney en medio campo, siendo protagónico pero sin los espacios que hay adelante, por la lucha de idiosincrasia  que tenía Louis con el United (véase este texto para leer la explicación). Entonces, ¿qué nos dice que en fase de repliegue Rooney sea la opción para Mou en medio campo? Nada. Pero ahora, si adelantamos su posición, se encontrará con la involución de Zlatan, los cruces de Martial y la incidencia de un juego de contragolpe.
Entonces tenemos un problema, con tres protagonistas, y una razón: Zlatan Ibrahimovic. Mourinho posee mimbres para hacer del Manchester United un club ganador, aunque el panorama se ve difícil para que su máquina engrane a la primera. Por algo es The Special One.


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