Resurrección a examen

Atrás quedan los días sombríos en los que un bostezo furioso, impulsado por las ideas monótonas y caducas de Van Gaal, sobrevolaba Old Trafford. Una nueva ola de fervor red devil se focaliza en el hiperlíder de Setúbal, José Mourinho. El Manchester United, el club más laureado desde la creación de la Premier League, y venido a menos tras la marcha de un Alex Ferguson casi imposible de olvidar, quiere demostrar que el bache ya ha pasado, que Moyes y Louis solo fueron un mal sueño del que ha despertado, y que ha venido para quedarse durante mucho tiempo.

¿Y qué nos ha ofrecido el técnico luso en estas primeras jornadas del campeonato doméstico? Su clásico 4-2-3-1, remarcando ese doble pivote más físico que talentoso (Pogba-Fellaini), una línea de tres muy dinámica (Mata-Rooney-Martial) y un 9 clásico como es Ibrahimovic. Además de esta amalgama de futbolistas con clase y un banquillo solvente (el joven Lingard continúa su proyección; Ánder aporta criterio con el balón; Rashford demuestra que tiene estrella; o Mkhitaryan luchando por un puesto carísimo en el 11 titular), Mou cuenta con la mejor línea defensiva en lo que va de torneo, si bien es cierto que apenas se cuentan tres fechas del mismo, no solo es, de manera objetiva, la menos goleada, sino la que transmite mayor sensación de solidez, y es que el joven Bailly, apuesta personal del técnico, ya ha sido designado como mejor zaguero del mes de agosto; y Luke Shaw, tras aquella lamentable lesión que le apartó de los campos toda la pasada temporada, ha dejado claro que la banda izquierda es suya, a pesar de la experiencia y la jerarquía de Marcos Rojo en esa demarcación cuando juega con la albiceleste.

Es cierto, el duelo con Guardiola llega pronto, con ambas escuadras aún muy lejos del punto de perfeccionismo táctico y exigencia psicológica que demandan ambos entrenadores, pero el luso juega con tres factores de ventaja: el primero, y el más evidente, es que conoce la Premier League al dedillo. Que no engañe el espejismo de la pasada temporada en el Chelsea, Mou es muchísimo más que un borrón en un expediente intachable. El segundo factor a tener en cuenta es que, en la comparativa futbolística con Pep (a pesar de que, en duelos directos, el técnico de Santpedor arrasa con 7 victorias, 6 empates y 3 derrotas), él no aboga por la creación, la pausa ni la posesión, sino por un juego vertical, rápido, incisivo y, en definitiva, más direccionado a destruir, algo más sencillo a priori. El tercer factor, y diría que el más determinante, es que el hambre o, por qué no decirlo, la necesidad de gloria en las filas del United es mucho mayor que la de sus vecinos citizen, algo que el portugués se ha encargado siempre de potenciar hasta el máximo. No paladean el sabor de ser campeón desde hace tres años, algo intolerable en un club de tamaño calibre. Esta vez van a morir en el intento. Para eso vino Mou, para ser rey de Inglaterra una vez más. Tiene un ejército, tiene las armas y tiene al rival idóneo para motivar a sus muchachos. Empieza la toma de Manchester.

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