Huracán en cuatro minutos

Huracán en cuatro minutos del Manchester United

Viajaba el Manchester United a Gales con el deseo de hacer buenos los tres puntos cosechados en la primera jornada ante el West Ham y, aunque no abrió la lata hasta la prolongación de la primera parte, acabó repitiendo resultado y encaramándose a lo más alto de la tabla de la Premier.

Sabedor de que el Liberty Stadium es una plaza que se le suele atragantar a los mancunianos, salió Paul Clement en un 3-4-2-1 en el que la primera línea de medios buscaba replegarse, casi solapándose con los tres centrales, para dejar los menores espacios posibles para que todo el talento del que dispone Mourinho viera sus prestaciones limitadas. A pesar de poner en liza a Pogba, Mata y Mkhitaryan, fue Bailly quien, en el segundo córner botado por los red devils puso el 1 en el marcador visitante. El hecho de tener al equipo más alto de la competición para ganar este tipo de acciones será un recurso al que el técnico luso sacará muchos puntos en partidos donde el juego fluido sea más una alternativa en la que pensar que un plan a seguir.

Ya en la segunda parte, y habiendo sufrido la ausencia del talento ofensivo de Sigurðsson, Clement optó por volcarse al ataque y dio entrada a Narsingh y Routledge en detrimento de Roque Mesa, que firmó un debut correcto, y Bartley. A la vista del resultado, podríamos concluir en que la decisión no figurará entre los recuerdos más gratos del técnico galo, pero, ¿qué otra cosa podía hacer? La presencia ofensiva de los swans aumentó aunque no se concretaban ocasiones lo suficientemente claras como para hacer siquiera que De Gea tuviera que intervenir. Entonces llegó un huracán: una jugada que mezclaba paredes, controles orientados, desmarques y una pérdida absurda acabó desembocando en el 0-2, obra de Lukaku, y apenas un minuto más tarde fue Paul Pogba quien puso el 0-3 tras una muy inteligente asistencia del talento armenio. Todo el buen trabajo defensivo demostrado por el equipo galés fue a la basura a base de contras elaboradas a la velocidad endiablada que acostumbraba aquél Real Madrid de hace un lustro. Por si quedó alguna duda, Martial, que acabó el partido en detrimento de un Rashford apagado en lo físico y poco acertado en lo técnico, puso la puntilla 120 segundos después y cerró el marcador.

 

Ocho goles anotados y ninguno encajado en los dos primeros encuentros del torneo, un dato sumamente positivo a pesar de haber sido logrados contra equipos que, probablemente, sean más candidatos al descenso que a una temporada siquiera decente. Todo parece ir viento en popa: Lukaku ya justifica su elevado precio con goles importantes; Matic sigue siendo uno de los hombres favoritos de Mou; y la defensa parece haber ganado en empaque. Como colofón a todas estas buenas noticias, el contraste goleador con el curso pasado se puede constatar en que solo una vez anotaron más de tres goles; en esta ya van dos. Qué paradoja: un huracán ha traído una paz momentánea a Manchester.

 

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