La esencia del fútbol inglés: «si se muere, todo se acaba»

George Best, ídolo del fútbol inglés

Sentía la necesidad de escribir algo sobre mi pasión por el fútbol inglés y su cultura, en primera persona. Jamás he sido amigo de comentar la edad que tengo. ¿Los motivos? Sinceramente los desconozco, quizá forme parte del carácter de cada uno, y en este caso, es en lo que a mí me concierne. No soy mayor, pero tampoco soy joven… lo que sí puedo decir es que ya son bastantes los años que llevo «mamando» football británico (inglés y escocés) y no es por tirarme flores, pero sí es algo de lo cual me siento muy orgulloso y enormemente contento.

La pasión por la cultura futbolística británica

Me viene desde muy pequeño, mitad de camino entre la niñez y la adolescencia, allá por mediados de una de las décadas para mi, doradas de un ya añorado y desaparecido siglo XX, la de los 80. Recuerdo mi primer partido como si fuese ayer, si, ayer, tal cual. Aquel Manchester United v Oxford United de First Division en un viejo Old Trafford, que nada tenía que ver con el estado actual del mismo. Lo que primero me llamó la atención fue escuchar a los aficionados, unos cánticos diferentes a los que estaba habituado a oír en España, los Red Devils vencieron por 3 goles a 0, y recuerdo muy gratamente esos gritos de los hinchas cada vez que el balón besaba la red «Yeeeeaaaahhhh» que a su vez también eran totalmente diferentes a ese «Goooooool» que se acostumbraba a oír por estos lares. El estado del césped tampoco nada tenía que ver con los de la actualidad, barro y juego duro, fútbol directo, presión, emoción, tensión. Había un pequeño ratoncillo con el pelo de color naranja que me asombraba y solo tenía ojos para él, ese no era otro más que el escocés Gordon Strachan, así mismo recuerdo vagamente al actual entrenador de los Potters, Mark Hughes, quizá por esa melena rizada y, cómo no, por lo mucho que destacaba. Ahí comenzó mi bendita pasión y que todavía perdura hasta la actualidad.

Los viejos y entrañables recuerdos

El partido que echaban por la televisión en la segunda cadena de TVE siempre era a las 4 de la tarde (hora peninsular española) y ese horario era mítico, y me atrevería a decir que sagrado, aun a día de hoy, cada vez que llega esa franja horaria, siento un cosquilleo y una tensión muy especial, y no exagero, me podéis creer. Recuerdo que toda la jornada se disputaba a la misma hora, los domingos no existía el football, aunque con el paso de los años sí comenzó a jugarse en ese día, tal como en la actualidad. Poco a poco comencé a adentrarme y sentir cada vez más curiosidad y tener afinidad con el fútbol inglés, aparcando un poco y dejando algo de lado todo lo que sucedía en la liga española. Recuerdo aquellos míticos estadios, algunos ya desaparecidos, tales como Ayresome Park, Highfield Road, Filbert Street, Ninian Park, Highbury, Boleyn Ground, The Dell, Victoria Ground, Maine Road, Vetch Field, Roker Park, Manor Ground, Burnden Park, Baseball Ground… y un largo etc. Me dejaba el viejo Wembley, el templo y lugar de «culto» en el que todo buen fanático se encomendaba a visitar.

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La tragedia de Hillsborough

Aquel fatídico sábado del mes de Abril de 1989, no había liga en Inglaterra, se jugaban las semifinales de la FA Cup. En la ciudad de Sheffield se disputaba uno de los encuentros entre el Liverpool y el Nottingham Forest, en el estadio del Sheffield Wednesday, Hillsborough. El partido no se televisó en España, cuando me dispuse a ver el telediario de la noche, en realidad porque mi querido padre, siempre estaba al pie del cañón pendiente de la información, él mismo abría con la terrible noticia. No me lo podía creer, asombrado y enormemente aducido me sentí. Ya no aguantaba más, abandoné el salón para que nadie viese mis lágrimas. ¿Llorar por eso? No, llorar por unos locos que iban al fútbol a morir. «Si es que son unos salvajes, se lo tienen merecido estos chalados hooligans» en todos los corrillos y comentarios que leía y oía, así se decía… pero ese llanto y esa rabia que solté, sin que nadie me viese, es como si realmente valiese la pena. El tiempo les dio la razón. Los que conocéis la historia ya sabéis a que me refiero. Ese momento, me dejó marcado de manera muy especial.

La llegada de la Premier League 

Ya han pasado 25 años del cambio, aquel 15 de Agosto de 1992 se jugaba el primer encuentro de la nueva competición, el Sheffield United frente al Manchester United, equipo que a la postre se convertiría en el primer campeón de aquella primera edición. Una Premier League que salvó al fútbol inglés del desastre. En la década de los 80, se caía en una profunda crisis con las tragedias de Heysel, Hillsborough y Valley Parade. A los clubes se les había prohibido participar en las competiciones europeas, y los estadios se caían a trozos debido al mal mantenimiento. No había dinero, y debido a todo lo anteriormente comentado, cada vez iba menos gente a los estadios.

Se dieron pronto de cuenta, y los clubes mas grandes decidieron que debían de tener más ingresos. Abandonaron la Liga Profesional y crearon la Premier League. Se acometieron mejoras en los estadios, quitando vallas, y asientos de pie, para crear gradas con asientos todos numerados, y los accesos a los estadios con grandes medidas de seguridad, y lo más importante, se logró erradicar el hooliganismo, aunque sí costó, y mucho, a día de hoy todavía podemos ver, desgraciadamente, algunas peleas y luchas entre bandos minoritarios de algunas aficiones.

La esencia y el romanticismo

Podrán criticar y atacar todo lo que quieran al fútbol inglés, pero ya solo por ese respeto por el aficionado, toda esas atmósferas y estadios llenos, ese carisma, esa cultura futbolística, esa pasión… y ya no digamos la mejor organización en todos los sentidos, no lo cambio por nada. Lo seguiré amando hasta que me llegue la hora. Este sentimiento es indescriptible, y muy pocos lo conocen. Sin la esencia y el romanticismo, todo se acaba. Que nunca se muera el fútbol inglés.

 

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