Un Manchester City en caída libre

Probablemente nos estemos topando con un suceso que pocos habrían creído posible por su extensión y por su pronunciación: un equipo de Pep Guardiola en crisis. Son palabras mayores para cualquier aficionado a la ‘filosofía Guardiolista’ y de tortura para quienes son seguidores del Manchester City que, pese a tener un inicio esperanzador en la EPL, parece que poco a poco se está desinflando. Tristemente y aunque alguno le duela, se debe admitir que el Manchester City atraviesa uno de los periodos con mayores problemas en las últimas temporadas.

Podríamos agenciarle sucesos a las causas que han detonado que el panorama del Manchester City se vea de lo más incierto, pero podríamos errar en el intento si no repasamos los que, a la consideración de un servidor, son los cuatro puntos que hacen que el equipo citizen atraviese un periplo temporal de verdadera incertidumbre bajo las órdenes del ex entrenador del FC Barcelona.

Indisciplina, la tarea pendiente de Pep

El primero de ellos es un problema que ha venido a más con el paso de las jornadas y que nadie en el equipo ha sido capaz de siquiera calmar un poco. Hablamos de la indisciplina, una palabra que a los oídos de Josep Guardiola no es aceptable y de lo que en la presente campaña ha pecado en exceso, además de presentarse con jugadores como Sergio Agüero, quien recibió cuatro jornadas de sanción, así como también pasó con Fernandinho, quien se llevó, humildemente, seis de castigo, así como el regalo de tarjetas amarillas absurdas y en lugares del campo que no ameritaban las infracciones cometidas por parte de otros miembros del equipo. Son elementos que resultan importantes para lo que Pep Guardiola busca obtener con un equipo que ha demostrado con reiteración que el sistema de juego del español les queda un poco grande.

Agüero y Fernandinho, reincidentes en las expulsiones. Foto TVMax Deportes.
Agüero y Fernandinho, reincidentes en las expulsiones. Foto TVMax Deportes.

Esto nos lleva al segundo punto a tratar, y es, desgraciadamente, poner en tela de juicio la el máximo potencial de los pupilos del entrenador de Santpedor para poder replicar en cancha lo que quiere plasmar. Dijo Rio Ferdinand al inicio de la temporada que «el Manchester City no tenía la calidad individual», llámese entonces, jugador por jugador, para desempeñar las instrucciones dadas por el ex entrenador del Bayern Múnich. Esto es bastante palpable al observar el desempeño de tres jugadores en específico dentro del plantel. El primero es el refuerzo para la defensa central, el joven John Stones, quien llegó desde el Everton por más de 30 millones de libras y que se ha visto rebasado por exigencias del despliegue táctico de Pep en varias ocasiones, cometiendo errores garrafales en salida con balón controlado, en repartición y oxigenación de juego y en labor defensiva, siendo partícipe de los peores resultados del equipo.

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El siguiente es Fernando Reges, que si bien no se ha visto tan erráticamente decisivo como Stones, ha hecho con su rezago al saltar al siguiente nivel con Guardiola que el equipo luzca desequilibrado en la zona del ya regular doble pivote que viene manejando el entrenador catalán en sus formaciones y ha provocado que el volumen de juego que normalmente han manejado los equipos de Pep Guardiola no tenga un nivel que se acerque a lo que a él le gusta, e incluso se ha visto más dominado cuando está en la cancha.

Dependientes de Agüero

El último de estos tres chicos con responsabilidad directa en este bajón es el mismo Sergio Agüero. El delantero argentino ha marcado goles, ha sido importante al frente, pero su inconsistencia es lo que no hace cuajar las cosas cuando de la búsqueda del gol se trata. Primero juega buenos partidos, se vuelve relevante, y luego se va suspendido, haciendo que el remedio más próximo del jefe sea mandar a Kevin De Bruyne de delantero, posición que no cubre tan mal pero que en definitiva no lo hace ver tan talentoso como lo conocemos partiendo desde el medio campo. ¿Quién diría que un jugador del calibre del «Kun» pudiese aportar y a la vez no aportar al equipo cuando más necesita echar mano de él?

Agüero fue muy importante en el inicio de temporada, pero su inconsistencia ha mermado al equipo en las últimas semanas

Nuestro tercer punto se basa en lo que Pep Guardiola ha delimitado en múltiples ocasiones en entrevistas y ruedas de prensa: su adaptación a Inglaterra. Es cierto que la Premier League es la que para muchos tiene el nivel más grande de intensidad en el planeta, haciendo que ningún jugador pueda bajar el ritmo. Si a esto le sumamos que aparentemente el catalán no ha podido acomodar su táctica a las exigencias que tiene esta competición, como lo son ganar a toda costa las pelotas divididas, recuperar rebotes y estar atento a los segundos, terceros, cuartos y en balones que salgan de una jugada -que es lo que Pep reitera con furor cuando habla en entrevistas- y las dudas que emanan de los dos puntos pasados, la combinación resulta en una repartición de tragedias representadas en los marcadores, como en la fecha pasada, cuando el Manchester City cayó 4-0 ante el Everton en Goodison Park.

El cuarto y último argumento que nos lleva a decir que el Manchester City sufre una crisis hace que traigamos a colación las lesiones, las terroríficas lesiones que siempre le han traído broncas al míster español. Concretamente tenemos que hablar de dos jugadores que han vivido los últimos meses en la enfermería.

Muchas bajas en tan poco tiempo

El primero de ellos es Vincent Kompany, el capitán del equipo, a quien las lesiones lo persiguen como las chicas a un actor de Hollywood. Tan sólo en el primer semestre de Guardiola en Manchester, el central belga ya se ha roto dos veces, siendo la última la de más gravedad, ya que apenas por estas fechas podría decidirse si es capaz de reaparecer en las canchas. Después tenemos a İlkay Gündoğan, un tipo que se hacía cada vez más importante en los planes de Pep para poder armar un medio campo de real clase y aportar un serio volumen de juego y que en el marco de este lugar que se ganaba se lesiona seriamente al romperse el ligamento anterior cruzado de la rodilla derecha en el partido ante el Watford en la primera vuelta, resultando en una baja de entre seis y ocho meses, lo que representa la replanificación de la cintura de unos citizens que no tendrán disponible a uno de sus mejores jugadores por lo que resta de la temporada y que después de casi ocho meses bajo el mando de Pep Guardiola dejan más dudas que certezas.

Gündogan, un lesionado más para Pep Guardiola. Foto ESPN
Gündogan, un lesionado más para Pep Guardiola. Foto ESPN

¿Cambiará el panorama en un corto plazo? ¿Es posible que lleguemos a ver la mejor versión de esta plantilla bajo las órdenes de un Guardiola que luce más estresado que nunca? ¿Renovará a alguno de sus siete jugadores de más de treinta años de edad, que son además de primer nivel, u optará por la renovación? ¿Cómo manejará los regresos de Joe Hart y Zinchenko al acabar sus cesiones? Estamos como los mismos sky blues, llenos de preguntas sobre el futuro. No obstante, será interesante como Guardiola y compañía lidian con esta crisis y logran salir de este atolladero.

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